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A esto se sumó la creciente popularidad del
feminismo, que implicó en una marcada masculinización de la vestimenta. Las mujeres buscaban la comodidad más que la belleza y la ropa ya no tenía sexo, eran prendas
unisex. El pelo tampoco era ya un signo de distinción; caminando de espalda, muchos hombres parecían mujeres de eternas cabelleras.
Ya entrados los años 70's se desató una diversidad de formas y estilos. Como en toda época, una parte del cuerpo femenino llamaba la atención por sobre el resto y los
trajes y vestidos se encargaban de resaltarla. Esta vez fue el turno de las
nalgas, las que se lucían con ajustados pantalones. El ser enormemente
delgada, sin pechos ni caderas prominentes, eran la herencia dejada por el culto a una belleza
anoréxica cuya principal exponente fue la modelo inglesa Twiggy. Ya a finales de la década, la llegada de los brillos y bailes de
"Fiebre de Sábado por la noche", transportó la vida hacia las horas nocturnas. La diversión, la música con ciertos toques electrónicos, las discoteques y las luces hiperkinéticas hicieron de la moda una fiesta. El
algodón fue destronado como rey por la lycra y se dio paso a las
botas y zapatones de tacón tipo sueco, con una altura exagerada.
La sencillez del maquillaje y el pelo lacio y suelto, se transformó en una producción multicolor y estrafalaria de estilos y formas más complejos y despampanantes.
El pelo crespo y voluminoso tipo Donna Summer y el de
Farrah
Facewtt moldeado
con rollos y laca, guiaban la estética mientras la música
"disco" de grupos como "ABBA", "K.C and The Sunshine
Band" y Gloria Gaynor entre otros, hacían estremecerse a una generación que quería pasarlo bien.
Proviniendo de este estilo, nació una corriente que fusionó los colores de ésta con el la inadaptación de los primeros años. Fue así como a principios de los
80's el "Punk" invadió en las calles de Gran Bretaña.
Representantes del anarquismo en su propuesta estética y musical, rompieron con una moda
"políticamente correcta" y sacaron a relucir artículos y peinados con un marcado significado violentista y anti-monárquico.
Un poco después, los colores fuertes, los estampados y
las hombreras gigantes pusieron de moda los "excesos". Todo era rebuscado; los
peinados y la superposición de prendas rodeadas por un grueso cinturón, llevaron la moda a su peor momento
histórico.
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